Lo prometido es deuda y como dije en Me Gusta Conducir, contaré mi experiencia el día del examen práctico.
Hay que partir de la base de que yo no encontraba jamás el momento oportuno para poner fecha de examen, con lo cual tuvo que tomar partido el profesor y fijarme él un día, harto ya de darme clases prácticas y de ver cómo tiraba el dinero absurdamente...Pues llegaba el día y yo estaba un tanto nerviosa, tanto que no dormí la noche anterior y tanto que decidí no probar ni una gota de cafeína durante las 48 horas previas a la prueba. Pero por si eso no funcionaba, también fui a la farmacia a que me vendieran "algo" tranquilizador y legal, así que me dieron una cajita de valerianas para chupar. Me dijeron que funcionaba y que podía tomar tantas como quisiera. Yo me lo creí.
La tarde de antes quedé con mi profesor para perfeccionar algunas cosillas y le pregunté si sabía ya qué examinador nos tocaba, el lo desconocía, pero me aseguró que cualquiera menos el que apodaban "El Loco" (sus actos le hicieron merecedor de aquel mote), oír aquello me dejó bastante más tranquila.
Pues bien llega el día X a la hora H, lo primero que hice tras toda la noche sin poder pegar un ojo, fue agarrar mi cajita de valerianas chupables y meterme dos de golpe en la boca, qué asco aquello sabía peor que olía y ya es decir. Me entraron unas ganas terribles de vomitar, pero no había tiempo que perder, así que me dirigí con cara de sonámbula al lugar donde habíamos quedado dos chicos más, el profesor y yo para desde allí dirigirnos al punto donde empezaría el examen. Mi primera pregunta nada más ver a Anibal (mi profe) fue: "sabemos ya qué examinador nos toca?"....Silencio...."Igual no me ha oído", pensé ingenuamente, así que repito la pregunta, el profesor vuelve la cara hacia mí y dice: "El Loco"..... Madre mía! pero por qué a mí, dos valerianas más a la boca....."esto pinta mal, de esta no salgo" Mi profesor me dijo que me tranquilizara que era todo una leyenda y bla, bla, bla.
Por fin aparece el examinador, aparentemente una persona normal, pero a mi no me la daba, esos son los peores. Los tres que íbamos empezamos a discutir por el orden para examinarnos, nadie quería ser el primero y menos el último, por fin y tras el grito del profesor yo quedé en el puesto intermedio (qué suerte) Y nada dejamos al tercero tirado en la calle y emprendemos la marcha, me tocó detrás con "El Loco", mi cara era una mueca entre risa nerviosa y dolor de estómago terrible. Al poco de arrancar el primer examinado, descubrí de dónde le venía aquel apodo al señor: anotaba tan compulsivamente en su libreta que casi atravesaba el papel con el boli, cuando menos lo esperábamos soltaba un grito "La siguiente cambie de dirección! Me ha oído bien??!!!" A grito pelado. Yo no me atrevía a mirarlo directamente, sólo lo veía con el rabillo del ojo.
El chico terminó su prueba y llegaba mi turno, dos valerianas más. Cuando aparcó para que lo retomara yo, me temblaban tanto las piernas, que no sabía si sería capaz de salir del coche, pero eso no era lo peor....entre los nervios y las pastillitas aquellas, mis tripas empezaron a jugarme malas pasadas...Bueno, me salgo ocupo mi asiento de pilota, salgo del aparcamiento, obedezco las indicaciones, pero a mitad del recorrido, se le vuelve a ir la pinza al caballero y comienza a gritarme desde detrás: "Fluidez señorita!!...y yo atacá pensando: "Qué coño significaba fluidez? Y más aplicado a un coche que se encuentra parado en un semáforo?". Me lo repitió mil veces más sin parar de gritar, decidí ignorarlo (de lo contrario me hubiese vuelto para vomitarle encima todas las valerianas, y sin esfuerzo alguno) Ya casi estamos terminando y...ohhh rotonda, maldición! mi punto débil. Me aproximo a ella feliz porque no venía ningún coche, pero de la nada (bueno, de la misma rotonda) aparece uno a velocidad tortuga, y me obliga a medio detenerme. Con mis nervios, y el "fluidez" martilleando con el boli la libreta y resoplando desde detrás, me olvido de cambiar la marcha y me quedo en tercera y claro, el coche no salía, y yo no entendía el por qué, entonces, tras unos segundos angustiosos aparece la Mano de Dios, (nada que ver con la de Maradona, en versión autoescuela, es la del profe que va al lado) que rauda me cambió a primera.
Tras esto, ya más relajada pensando que el examinador lo había visto todo y por tanto ya estaba suspensa, el histérico me pide que aparque, en batería y hacia atrás (cosa que en mis mil doscientas clases hice únicamente una vez). Lo logré, sólo que el buen hombre me dijo que lo repitiera y a ser posible dejara espacio para que pudiera salir del coche una persona, lo dejé tan pegado a otro vehículo, que ni se podía abrir la puerta.
La espera hasta conocer el resultado, fue angustiosa, mientras el tercer chico se examinaba me quedé esperando en la calle con mi dolor de barriga y con el otro, que no hacía más que decirme: "tu seguro estás suspensa, has cometido bastantes fallos, y encima con "el Loco" que no deja pasar ni una..." Desde luego hay gente que es única dando ánimos o consolando ;) Finalmente aparecen el resto, se despide Sr Fluidez, nos subimos en el coche y Aníbal (el profe) dice las palabras mágicas: "estáis aprobados!" Yo pensé que hablaba en género masculino plural, es decir que se refería sólo a los chicos, me lo vería en la cara y añadió: "Los tres" "Sólo ha visto faltas leves". En el trayecto de vuelta a casa le dije doscientas veces gracias, lloré, miré con cara de sabionda al que me decía que estaba suspensa y me prometí a mi misma...no volver a tomar más valerianas de esas en mi vida, qué malita me puse.
Y por cierto, a pesar de todo, puedo asegurar que conduzco bien, aunque tras ésto ya creo que costará creerlo :)