

Hará algo más de una semana, de camino al trabajo y aprovechando la buena tarde que hacía, decidí ir paseando (bueno ya se sabe, algo rápido porque siempre me las apaño para que se me eche la hora encima) Y a mitad de trayecto, me topé con esta planta que me llamó poderosamente la atención y me detuve. Igual no tiene nada de especial y todos las conocéis, sobretodo y sin la menor duda, quién la conocerá perfectamente será Elvira. Pero yo no pude evitar sentirme atraída por su color, por lo curioso que me resulta que de unos troncos aparentemente secos, aparezcan flores tan bonitas, de colores tan vivos, que desgraciadamente una vez más la escasa capacidad de la cámara del móvil no ha sido capaz de captar.
En Primavera todo es posible, todo vuelve a la vida, la belleza se sucede a cada minuto de la estación y el renacer ocurre naturalmente, porque así debe ser. Pero yo, jamás dejaré de asombrarme al ver cómo de algo aparentemente inerte y seco, puede surgir algo precioso, la vida reaparece para cumplir con su ciclo.
Tengo un pequeño manzano en casa y cuando precisamente ya lo doy por perdido, al cabo de unos días, me paro, lo observo y descubro cómo han empezado a aparecer pequeños brotes, cómo ese "pelito" está recubriendo sus ramas. Ha vuelto la vida a él y con suerte me obsequiará con alguna manzana. Parece tan sencillo y tan natural, pero al mismo tiempo, pienso que tiene algo de mágico.


