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domingo, 27 de noviembre de 2011

PASEITO EN BARCO II


...Algunos nada más entrar al interior del Catamarán se sintieron atraídos como de imanes se tratara a la barra con bebidas (es que eran gratis ;), el resto nos dedicamos a explorar la nave (lo cual nos llevó menos de tres minutos, no hay mucho que ver) Y tras cruzar la parte baja subimos a la siguiente donde se ubicaba la cabina del capitán. Las vistas desde arriba como es lógico son mucho mejores así que decidimos quedarnos allí unos cuantos y mas teniendo en cuenta que había dejado de llover, todos a bordo comienza la travesía!

Conforme nos alejábamos del puerto temíamos más porque descargara esa nube negra que parecía seguirnos allá por donde íbamos y mientras mirábamos al cielo, en un momento peliculero en el que todos los que estábamos fuera observando el paisaje y a la lejanía los veleros, así de imprevisto nos embistió lo que nos pareció la madre de todas las olas, nos cogió desprevenidos y mas de un traspiés o dos dimos algunos por la cubierta,....aquello era sólo el comienzo. Un ayudante del "conductor" nos explicó que ese día el mar estaría algo revuelto, pero que así disfrutaríamos mas con la visión de los entrenamientos de los equipos de la Volvo Ocean...sí ya claro, eso se lo dirás a todos. Tras esa ola vino otra y otra, a cual más agresiva, la gente se enganchaba con sus uñas a las barandillas, dos muchachos que se habían colocado (correteando y empujando para ello) en el mejor lugar del barco para disfrutar de las vistas, tras las primeras sacudidas sus gestos victoriosos se transformaron en caras de semi-terror, y no exagero, no, porque mantener el equilibrio allí arriba con el suelo resbaladizo por la lluvia anterior y los meneitos era realmente complicado y si a eso añadimos alguien que pueda sufrir mareos...semi-terror.

Como ya se empezaban a convertir en una constante esos saltos acrobáticos, un par de mujeres agarradas con uñas y dientes a lo que podían incluso entre ellas mismas gritaban al capitán desde la zona de atrás : oiga, tenga mas cuidado, no corra tanto!! (alucinante, como si de un taxista o autobusero se tratase) Otros, decidieron para sentirse mas seguros meterse en la cabina hasta tal punto que aquello parecía una manifestación, todos allí apretujados, casi sin dejar maniobrar al buen señor. Yo tras esto decidí que lo mejor sería bajar a la zona cubierta, puesto que también se había levantado viento y empezaba a ser realmente complicado mantener el tipo junto con el pañuelo en la cabeza, pero claro, no era tarea fácil, recordemos: botines de cuña, suelo mojado, y vaivenes bruscos del barco, así que decidí estar al acecho del momento oportuno que parecía nunca llegar para salir corriendo escaleras abajo, llegó, aunque desde luego no fue tan oportuno como pensaba, por cada paso hacia delante daba dos para un lado o el contrario (vamos como si llevase una borrachera del quince). Lo logré gracias en buena parte a la ayuda de M.

Y una vez abajo...el espectáculo era dantesco...la mayoría del grupo se había sentado en los bancos y mesas sujetando los canapés e intentando no rodaran por el suelo, dos mujeres con la cabeza entre las piernas, las biodraminas corrían de mano en mano, algunos para ¿atenuar? el mareo estaban ya prácticamente borrachos, la de cervezas que pudieron llegar a beberse... Las organizadoras de la excursión tenían una mala cara, y con razón, las pobres no habían contado con los imprevistos, como el que podría suceder al meter a treinta personas en un barco no muy amplio y que parece vaya a naufragar con un solo aseo, faltó colocar una máquina de esas de las pescaderías para sacar número para poder entrar al baño...y no digo a qué. Las mujeres iban cayendo una detrás de otra, solo se oían cosas del estilo: "ay! qué mareo Luis (su marido supongo) cuándo acaba esto? Dame otra biodramina"; "Pepe, que te den una bolsa,corre!!!" afortunada y milagrosamente yo no me mareé e incluso me atreví a coger un canapé, pero solo uno, no fuera a hacerme reacción :)

Por fin, tras más de media hora así dando tumbos, llegamos a una zona tranquila, en la que a decir verdad ahí si que se podía disfrutar del paisaje, tuvimos muy cerca al equipo de Telefónica, viendo sus movimientos, la compenetración de todo el equipo,...bonito. Pero claro tocaba volver y atravesar nuevamente el parque de atracciones acuático, otra media hora mas de vuelta, nuevamente peticiones de bolsas, cabezas dando vueltas, borrachuzos muertos de risa, aseo infinitamente ocupado, algunas caras eran del color del papel, recordarían durante mucho tiempo el paseito en catamarán, pienso que se imaginaban con el barco encima de sus cabezas y teniendo que nadar hasta el puerto más cercano. Por fin llegamos a ¿buen puerto? Las gentes bajaban del barco algunas como mi madre suele decir, como gallinas "matás a escobazos" (despeinadas, desaliñadas, malas caras) tras una travesía que a algunos se les hizo eterna, en la que otros se lo pasaron de lo lindo ayudados de algo de alcohol en sangre, y que para mi fue una experiencia más la que a priori se presentaba como algo tranquilo y normal, pero que claro como ya viene siendo costumbre se convierte en mi caso en anécdota digna de recordar.

pd: no perdí el pañuelo del pelo :D

domingo, 20 de noviembre de 2011

PASEITO EN BARCO

Hace unas semanas me dice M. que nos vamos de viaje a Alicante por un tema de trabajo y yo tan contenta que todo lo que sea viajar y ver lugares nuevos...me parece genial.

Pues bien además de unos asuntillos laborales, el viaje incluia, visitas, excursiones, comidas,... todo ello en grupo de unas 30 personas de diferentes edades. La estrella del viaje era el paseo en Catamarán para ver de cerca los entrenamientos de algunos equipos de la Volvo Ocean Race (ay omá). Es algo que me hacía especial ilusión por lo novedoso y porque me encanta lo que tenga que ver con el Mar.

El día amanece nublado, nubarrones negros, pero es igual yo me visto según lo previsto, Look paseito turístico en barco: Rebequita, pañuelito en el pelo, vaqueros y botines color camel de cuña (nota mental: no llevar nada de tacón para viajar en según qué barco) Nos llevan en bus al puerto y la primera en la frente: nada más bajar del autobús empieza a chispear, lluvia fina, pero molesta, vamos todos corriendo hacia el embarcadero, atropellándonos unos a otros, primero por no mojarnos y segundo por querer cruzar a la vez un mismo paso de peatones con semáforo que ya parpadeaba para cambiar a rojo en el momento que pusimos los treinta primeros pies en el paso.

Llegamos sanos y salvos al embarcadero, segundo punto conflictivo: atravesar la mini-pasarela resbaladiza de un barco que se mecía con el vaivén. En este punto afortunadamente pusieron orden los organizadores y menos mal porque ya me imaginaba algunos pasando de tres en tres para no quedarse sin sitio y atrancando con ello la pasarela. Con el paso de la gente dicha pasarela crujía y en ocasiones cambiaba levemente de posición con el consiguiente gritito de terror proveniente de algunas "maris" (lo cual me daba que pensar, puesto que si con eso ya se asustaban, ufff el paseito marítimo podría convertirse para ellas en un infierno) Por otro lado una servidora con sus super botines (recién estrenados) hizo milagros por conservar el equilibrio y la dignidad y no resbalar en el momento pasarela...lo conseguí, la experiencia es un grado.

Ya dentro del Catamarán, pasamos por la parte baja y cubierta donde se nos habían preparado en las diferentes mesitas unos canapés y aperitivos, había una barra para servir bebidas y un aseo, subiendo unas escaleritas llegamos a la parte superior toda descubierta también provista de asientos y mesas y en el extremo, la cabina del Capitán también conocido vulgarmente aquel día como el que conducía el barco :D


CONTINUARÁ... ya lo siento (bueno tampoco tanto, que gusta mantener el suspense) pero dejo la segunda parte, para próximos días.



FELIZ DOMINGO ELECTORAL ;)

jueves, 24 de junio de 2010

ME PERSIGUE UNA RUMANA


Hace alrededor de un mes, tenía mucho trabajo en la oficina (cosa rara) y no me daba tiempo de ir a comer a casa, así que me quedé en una terracita de por aquí en la que pudiera picotear algo. Nada más sentarme se me acerca una mujer rumana (descripción: típica mujer rumana...bueno entraré en detalles: falda larga de colores, pelo recogido, sandalias, estatura media, de mas o menos mi edad -taitantos-,mas bien rellenita)
Pues eso que se me acerca y me dice: "Dame algo"
A lo que contesto: "no llevo nada suelto y aún tengo que comer".
Ella hace caso omiso y repite: "Anda dame lo que sea"
Contesto: "no tengo suelto, lo siento"

La mujer se va a las otras mesas a seguir pidiendo, algunos (extranjeros) le dan algo y cuál es mi sorpresa cuando veo que vuelve a la zona dónde estaba yo y se sienta en un banco cercano a....esperar que yo pagara y cuando me trajo el camarero la vuelta, se levanta de su asiento se dirige a mi y me dice con una media sonrisa: "Me lo das?"

Mira de verdad, yo no me lo podía creer, y me quedé con los ojos como platos entre otras cosas por los dos dientes de oro que asomaban gracias a su sonrisa. Yo ni le contesté, me devolvieron dos euros exactos, los mismos que le di para que me dejara en paz, porque ya me la imaginaba aquí conmigo en la oficina. Y ella al coger el dinero ni gracias, solo murmuró algo de mi familia y la salud...ja!!.

Pues bien a la semana siguiente antes de entrar a trabajar, como iba con tiempo (milagro!!) decidí entrar en una cafetería a tomar un café, a los 5 minutos de entrar, aparece por la puerta "Dientes de Oro". Madre mía, otra vez! En la cafetería estábamos tres, otra chica, un señor mayor en una mesa y yo. Le pide a la chica, que estaba antes que yo en la barra, le pide al señor (ninguno le dice, ni le da nada) y llega a mi. Yo a todo esto pensando si esta vez tendría el importe justo para pagar el café y poder escaquearme de dar las vueltas, si me veis haciendo un esfuerzo mental sobrehumano, intentando recordar cuánto costaba el café allí, cuánto suelto llevaba en la cartera, de llevar un billete, de cuánto sería y cuál era la diferencia hasta mas o menos 1,50 que costaba el café....en esto que me pide que le de y le contesté: "otra vez tu? ya te di el otro día y creo que bastante" y la dientes, ni corta ni perezosa, me responde: "Si, pero es que mi hijo come todos los días"

El señor que estaba en la mesa, no pudo contenerse y dijo: "tu crees que nuestros hijos no comen? tu crees que a nosotros no nos cuesta llegar a fin de mes? sigo trabajando en la obra y mi mujer limpiando casas, mi hija está en el paro y trabaja en lo que le sale"
La rumana con toda su desfachatez contestó mas o menos que a ella no le importaba, con lo cual el hombre se enfureció aún mas y le gritó que si tanta falta le hacia el dinero para darle de comer a su hijo que vendiera los dientes de oro que seguro algo le darían....en fin se armó todo un espectáculo. Y la mujer acabó marchándose y murmurando no se qué entre dientes y seguramente mejor no saber lo que decía.

Pero mi experiencia con ella no acaba aquí, que más quisiera yo. Al salir del trabajo la otra tarde voy con mis auriculares, en mi mundo y de pronto noto que me dan en el hombro, miro sonriente esperando encontrar a alguien conocido y sí que era conocida, la "dientes dorados dame algo". Uffff, pero qué he hecho yo??? os aseguro que no tenía nada, de esos días que sólo llevaba el bonobús y las tarjetas. Pues nada no se convencía y además me insistía: "que es para comer, comprarme un bocadillo" le contesté ya algo borde: "QUE NO LLEVO", y responde: "si claro, como que no llevas" Pero qué le he hecho yo a esta mujer? o me ha visto cara de panoli asustá (lo mas seguro) o como comentaba el otro día con una amiga, la rumana va armada con un detector de metales, monedas...pues que sepa que si le pitó el detector era por las llaves joderrrr!!!.

Así que entenderéis mi desesperación, cuando voy por la calle si veo a alguien que se le parece, me cruzo de acera, a veces me camuflo con las gafas de sol y los auriculares, y hasta me estoy planteando cortarme y cambiarme el color del pelo para que no me reconozca ;)

*Veamos, en el fondo me da mucha tristeza que alguien se vea en la necesidad de pedir, pero una cosa es pedir y otra exigir. Porque además ella no sabe en qué situación económica puedo estar yo o alguien de mi familia. Además creo que son muy listas/os y saben a quién pedir y en ocasiones se aprovechan de alguien al que pueden intuir compasivo o yo que se. He presenciado cómo una mujer (no recuerdo la nacionalidad) que pedía en la puerta de la iglesia, cuando no le daban, insultaba y blasfemaba contra todo aquel que no le daba. Hay de todo y es una pena que por culpa de determinada gente, paguen, como se suele decir, justos por pecadores. Véase también el caso de los terribles gorrillas "aparcacoches"

domingo, 13 de junio de 2010

ADICCIONES RARAS (Reeditada)


Se presenta un sábado tarde aquí en casa de mis padres a los que les rapiñeo el ADSL, no hay planes de salir a la vista y tampoco ganas, me estoy haciendo mayor, eso y que estamos en crisis.

Pues bien ya estoy echándome a temblar con la tarde que se me presenta. Intuyo que va a ser una de esas tardes en las que mientras observo a mi padre, me pregunto cosas del tipo, es posible que una persona se vuelva adicta a comer pipas (agua sal en este caso) sin parar ni un segundo, pero solamente durante los sábados y los domingos??? Ufff madre mía me pone de los nervios, a veces el buen hombre ha aprovechado que yo salía para algo y me ha encargado le trajese un bolsón de pipas, pues bien, yo chica lista se las he traído peladas (así el daño colateral es menor), pues no le venían bien, porque por lo visto la gracia del asunto es estar haciendo continuamente ruido, arggggg. Y claro yo una vez, ilusa de mi, le dije: "señor papá que con tanta pipa le puede afectar al apéndice" a lo que él me contestó: "ya me lo quitaron de jovencito...."ohhh no, esto puede durar eternamente" (pensé y por lo visto no me equivoqué)

En fin que dejando a un lado la obsesión de mi progenitor por las pipas me ha venido también a la mente ciertas adicciones extrañas que conocí en un par de amigos cercanos.

Recuerdo el caso de nuestro amigo J. que con mas o menos 15 años, se enganchó de tal manera a la Coca Cola, que su madre tuvo que llevarlo a un médico que le prohibió tajantemente tomar ese refresco, y entonces fue cuando de veras se descubrió su adicción, se la bebía a escondidas, metía latas en la mochila para poder llevarlas a casa y cuando su madre lo descubría lo castigaba, nos suplicaba a los amigos que le dejáramos beber de las nuestras y todos se lo negábamos porque sabíamos, a través de su madre, que no le hacía ningún bien beberla lo ponía muy nervioso y había perdido muchos kilos, pero aún así era incapaz de dejar de beber Cola. Por fin y gracias al tesón de sus padres y hermanos logró dejar de beber el refresco en cuestión, al menos durante aquellos años, después no he sabido nada más de él ni de si habrá vuelto a la Coca Cola

El segundo caso del que me acuerdo es el de mi amiga C. que era adicta a los productos u objetos de papelería, sí como se lee. Se volvía loca cuando entrábamos a una papelería, compraba gomas de borrar de colores, lápices por cientos, libretas de todos los tamaños, los olía, pasaba sus dedos delicadamente por el material. Tenía una colección entera de estuches, os acordáis de aquellos metálicos? ella los tenía todos. Así que entrar con ella en cualquier librería/papelería era un peligro, imposible controlar su euforia, aparte de que no podía salir de ninguna de ellas sin haberse comprado algo, la pobre se dejaba un capital en sacapuntas y bolis. Vamos que aquello era peor que entrar con un niño en el Toys "R" Us.

Seguramente hay muchas más "adicciones" de estas que yo llamo raras, pero ahora mismo, la de mi padre y sus crujidos piperos me tiene tan desquiciada que no logro recordar ninguna más. Voy a colocarme mis auriculares y espero que la música amortigue el crac, crac, crac, crac,........;)

(Parte reeditada) Gracias al comentario de CactusGirl, he recordado la adicción que me comentó mi amiga S. que sufrió en sus propias carnes no hace mucho. Padecía de gases (ahora que no me oye) y le recomendaron que tomara Aero Red, pues bien estuvo un tiempo tomándolo y todo iba bien, pero al cabo de un tiempo descubrió que no podía dejar de tomarse sus pastillitas anti gases (sin ya tenerlos) tras cada comida. No entendía qué le llevaba a hacerlo, pero así era, dice que hasta le gustaba el sabor. Yo me pregunto, tan vulnerables somos las personas ante determinadas cosas que nos hagan sentir bien en un momento dado? O acaso se trata de que industrias y demás, trabajan con componentes o ingredientes que pueden llegar a ser adictivos?? Está visto, por casos que conozco y por vuestros mismos comentarios que la Coca Cola engancha y hace poco oí que incluso la comida rápida, estilo la de Mc Donalds o Burguer King, también puede crear adicción. Son ellos o somos nosotros??

Buen fin de semana a todos/as



P.D: Por cierto ya he empezado con las encuestas, está en la parte superior del blog, haré una serie de preguntas durante un tiempo y si os animáis a contestar haré una entrada con las conclusiones, con lo que pensamos o sentimos la mayoría. Ahh y felicidades a los Antonios y las Antonias!!