
Paseando por el monte, hará ya casi un mes, me topé con una casa abandonada, semi derruida como consecuencia del paso del tiempo y nada más adentrarme encontré de frente esta imagen, la de una ventana adornada e invadida por plantas silvestres, con unas vistas preciosas que mi cámara no ha sido capaz de capturar a la perfección, pero que quedaron grabadas en mis retinas.
El día era fantástico, la paz que allí se respiraba inigualable. Hice la fotografía porque me gustó el escenario, porque me sorprendió ver algo tan lindo entre tanta ruina. Y ahora, días después de realizarla, la observo y despierta en mí un sentimiento o sensación que antes no tenía. Me gusta analizar fotografías tanto las que he hecho yo, como las de otros . Dar mis propias interpretaciones y, que en ocasiones, no tienen nada que ver con lo que en verdad reflejan o tratan. Me detengo, las observo y pienso en lo que me sugieren, conceptos, sentimientos, nociones, recuerdos,...
En este caso, esta ventana que fotografié, me invita a sentirme esperanzada a ver más allá del terreno que piso, a confiar que lo que hay fuera, tras mis paredes, a lo lejos (en el tiempo) va a ser precioso. Que lo que dejo tras de mí, no es, no fue, tan malo, puesto que dirigió mis pasos hasta aquí, hasta esas vistas, que ahora disfruto
Todo ésto me ha recordado una frase de Luis Rosales (Poeta Granadino)
"Cada nueva esperanza que sentimos,
nos hace ver de manera distinta el pasado"
Os sugiere otra cosa?
