A Dios pongo por testigo que todo lo que paso a contar es verdad, toda la verdad y nada más que la verdad! No se si los que quedáis por aquí recordáis una entrada mía llamada
Señales, he llegado a la convicción de que estoy rodeada de ellas, pero que no entiendo ni media de lo que me quieren decir.
En fin justo un semana antes de la Boda con nuestros billetes de Ave comprados (con tanta antelación que creo aún no estaba terminado el tren en cuestión) mi madre coge una especie de gastroenteritis que le impedía levantarse de la cama o del wc, así que me voy a echarle una mano en las cosas de la casa, mano que casi pierdo. Preparando la comida me apuñalé a mi misma y tuve que salir corriendo con mi padre a que me dieran dos malditos y dolorosos puntos en la mano (la mano parecía una pelota de rugby, entre la venda y lo hinchada que la tenía...estuve a punto de atravesarla como si de un truco de magia se tratara) Así que el cuadro era una servidora sin poder hacer apenas nada, mi madre enfermita y mi padre con un mosqueo creciente de pensar que perdía el dinero de los billetes. A mitad de semana las cosas parecían mejorar y seguíamos adelante con el plan del viaje, el siguiente problema a resolver era mi perro :
- Me lo llevo
- No te lo puedes llevar porque no lo dejan estar solo en el hotel
- Pues me lo llevo a la boda
- Esta niña está loca, dichoso perro! Hay guarderías muy bonitas de perros
- Cuántas conoces tu mama??
- Me lo han dicho
- Bueno mamá he llamado a un par, por menos de 60 euros nada de nada
- ¿Qué?!!! (gritó mi padre desde la otra punta del salón) Nos llevamos al perro a Valencia y ya veremos lo que hacemos
Yo con sonrisa triunfadora en cero coma llamo a Renfe y sacó el billete del perro, mientras mi padre preguntaba que si siendo tan pequeño tambien pagaba billete, sí papá 36 euros ida y vuelta
- ¿Qué??!!
Pues por fin llega el día de antes de emprender viaje, hablo con mi padre y le digo que teniendo aún la mano dolorida y las vendas, me va a ser molesto conducir, con lo que sería preferible lleváramos su coche conduciendo él hasta la estación mas cercana de Ave (unos 100 km) y parece estar de acuerdo...hasta que al día siguiente me dice a media voz y a las 8 de la mañana (30 minutos antes de la hora prevista para salir) "Casi mejor llevamos tu coche Sieslo, me han quitado unos puntos y...", Qué??? Horror! subimos las maletas a duras penas porque mi maletero es pequeño, el perro, el transportin, tuvimos que parar a llenar el depósito....el Ave salía a las 10:08, solo puedo deciros que llegamos a la estación a las 10:05. Como desquiciados! Derrapé al entrar en la zona de carga y descarga, grité e insulté a mis padres para que cogieran el equipaje y al perro y salieran corriendo y suplicaran que me esperasen mientras dejaba el coche en el parking , que por cierto la ley de Murphy, mi fiel compañera no me falló tampoco ese día, todas las plazas más cercanas libres eran de minusválidos. Por fin aparco en tiempo récord, salgo a mil por hora del coche sin saber si lo he cerrado o no y dando tropezones cada dos zancadas (igual no ayudaba mucho ir subida en unas preciosas y altas cuñas de esparto) pues total como en las películas entro gritando en la estación, mis padres gritándome ya casi subidos en el tren, yo como Forrest Gump, la que pide el billete ni me lo pidió, me jaleaba para que siguiera corriendo ( mi madre ya le había suplicado y llorado previamente para que me dejara pasar) y finalmente como a cámara lenta logro alcanzar el primer vagón del tren y le digo al revisor sin apenas aliento y temblor generalizado de cuerpo: "Por favor puedo meterme en este mismo vagón y luego me cambio?" A lo que el señor respondió: "no solo puedes sino que debes, sube ahora mismo que nos vamos, ya está arrancando!!" Cuando una vez dentro aún sin aliento logro reunirme con mis padres en el vagón que correspondía, mi padre me empieza a preguntar que si yo llevo su móvil!! Tenía la cara descompuesta, había perdido el teléfono durante todo aquel trajín (os aseguro que para él eso es todo un drama)
Concluyendo que ya es hora, milagrosamente llegamos a Valencia para la Boda, y aunque todo apuntaba a que no iríamos o no debíamos ir, he de decir que ha sido una de las bodas más bonitas a las que he asistido en mi vida, divertida, llena de buenos momentos familiares, detalles preciosos y satisfecha del esfuerzo por llegar hasta allí, la novia, mi primita se merece eso y mucho más, no ha llevado una vida fácil y se merece lo mejor.
pd: el perro finalmente no probó el menú de boda, le encontramos un alojamiento perruno en casa de una amiga valenciana
pd2: encontramos el móvil de mi padre a la vuelta, se le había caído dentro del coche con las prisas