Como decíamos ayer....he vuelto y espero para quedarme un tiempito
Sieslo me ha llegado publicidad de un taller de sueños que está muy bien de precio y no es lejos, te apetece que vayamos? Eso me dijo Loles una tarde cualquiera recién entrado el invierno.
Como me conoce bastante bien sabe que esas cosas "raras" me apasionan así que acepté su invitación. Antes de meterme en faena he de informar que tanto ella como yo, somos, cómo decirlo....un desastre orientándonos, ni tan siquiera con la ayuda del GPS, que creo que cuando nosotras lo usamos pide la baja por ansiedad. Pues bien, debido a nuestra tara decidimos ir en metro al lugar y de ese modo nos ahorrábamos la preocupación de coche, direcciones prohibidas, aparcamientos....
Acordamos salir de casa con bastante antelación para tener tiempo de tomar un café y ponernos al día antes de que comenzara el Taller (Nota mental: por qué me empeño en hacer planes si to me pasa a mi?) Y bueno llegamos al pueblo con una hora de adelanto y creímos oportuno ubicar el local antes del café para ir más tranquilas (Ja!) por si por alguna remota casualidad nos perdíamos o algo... (he de añadir, que según las indicaciones del GPS, de la parada del metro hasta donde se realizaba el Taller había como mucho 15 minutos andando)
Nos ponemos en marcha, y al poco de comenzar a caminar de la nada aparecen en el cielo las nubes mas negras que haya visto en mi vida, apretamos el paso y comienza a llover como si no hubiera un mañana, yo no llevaba paraguas, Loles me prestó el suyo tamaño sombrilla de carrito de bebé con el argumento de que ella tenia capucha en su chaquetón, muy mono por cierto, pero poco impermeable. A la lluvia que en segundos se volvió torrencial se sumaba el viento, complicándonos el protegernos del agua, dificultando la visión de nuestros móviles que nos indicaban el camino a seguir y complicándonos la existencia en general ya que ninguna de las dos íbamos preparadas para semejante apocalipsis repentino. Con ese caos y los ríos que nos rodeaban nos dimos cuenta de que no podíamos seguir caminando y nos resguardamos en un portal que tenia la puerta abierta, no se por qué extraña broma del destino (quizá el viento) la puerta se cerró y no podíamos abrirla. Era el recibidor de una casa particular así que que cuando la lluvia pareció amainar tuvimos que pedir por favor que alguien de dentro nos abriera la puerta. Afortunadamente así fue y no nos denunció por invadir una propiedad privada.
Cuando retomamos otra vez la ruta, nos percatamos de que habíamos estado andando en círculos, el GPS nos llevaba continuamente al mismo sitio, literalmente a una pared! Chorreando y desesperadas puesto que ya habíamos consumido la fantástica hora de antelación para nuestro Taller de sueños, llamamos a la organizadora para explicarle nuestra surrealista situación, nos dijo amablemente que estábamos casi al lado, así que dije a Loles, quédate aquí y no chapotees más que me acerco yo para cerciorarme, nada! Ida y vuelta, vuelta e ida por la misma acera, llamamos otra vez a la chica (el taller ya había comenzado, era tarde) y le dijimos que seguíamos sin encontrar el sitio y que disculpara que casi mejor nos íbamos a casa, nos dijo que, según nuestra ultima ubicación (de unas cuantas que le habíamos enviado) casi seguro si se asomaba a la puerta y nos saludaba la veríamos. Y así fue. Al acercarnos, creí morir, había pasado por la puerta un par de veces, pero vamos a ver: quién imaginaba que un taller de sueños iba a tener lugar en la trastienda de un Sex Shop en cuyo escaparate se exponían todo tipo de "indecencias" Pero qué sueños son los que vamos a tratar amiga Loles??!!!
Por fin entramos, intentamos explicar nuestra odisea, que ríete tu de la de Homero. Nos esperaba en la trastienda otra chica con cara de aburrida (menos mal que solo éramos tres las participantes de ese taller) que alucinó al vernos entrar emanando agua por los cuatro costados. Loles casi tuvo que desnudarse (el lugar era proclive a eso jejeje) ya que su chaquetón monísimo estaba para centrifugarlo. Le entró una tiritera que creo que le duró semanas. Nos alumbraban unas velas y una estufa que suplicamos un par de veces subiera la potencia si no quería que fuera el ultimo taller y las ultimas personas a las que viéramos antes de ingresarnos con una pulmonía. Definitivamente comienza la charla, mete el turbo todo lo que puede porque ya era bastante tarde, nos pide que hablemos de nuestros sueños recurrentes para analizarlos y tanto Loles como yo, no se si debido al estrés acumulado, lo rocambolesco de la situación, o lo peculiar de nuestras vidas en general, rompimos a llorar mientras los relatábamos. Vaya que primero una y luego la otra éramos un mar de lágrimas. no puedo dejar de pensar en la tercera participante, la imagino asustada aquella tarde por las dos taradas que compartían taller con ella.

Resumiendo, el taller (lo que nos dio tiempo a ver) era interesante, aprendimos conceptos importantes y curiosos que desconocíamos. Por supuesto nos sirvió de desahogo (nunca mejor dicho) y como anécdota para contarnos y recordar una y otra vez, acabando siempre en la misma conclusión: nuestro verdadero sueño es tener una vida normal y aburrida donde, entre otras cosas, poder hacer planes juntas sin que parezca que se va a acabar el mundo o vaya a morir alguien....esto último lo contaré en otro momento :)